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Los alimentos significan reunir a la familia para una voluntaria y cliente

Posted by Philabundance Digital Media on October 13th, 2016

Marisela 2016

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Vistiendo con orgullo una camiseta de Philabundance que dice “VOLUNTARIO”, Marisela ayuda a descargar cajas y preparar todo para Fresh For All, nuestra distribución gratuita de productos frescos que tiene lugar todos los viernes en South Philadelphia. Poco antes de que comience cada distribución, Marisela recoge su parte de los alimentos y la aparta a un lado. Es imposible no ver la sonrisa de Marisela, radiante de mejilla a mejilla, mientras conversa y bromea con los demás voluntarios y clientes.

“Me siento muy bien de poder obtener ayuda para mí y ayudar a otros con todo lo que brinda Philabundance”, dice Marisela. “Las frutas y verduras son alimentos que una familia necesita en su hogar todos los días; la voluntad de ayudar a los demás es algo que una comunidad necesita todos los días”.

Marisela creció junto a sus cuatro hermanos en Veracruz, México, y cuenta que su comunidad carecía de apoyo y recursos adecuados, lo que a menudo significaba que no había suficiente comida en el hogar. Si bien dice que era una niña feliz, la vida en Veracruz era en general muy pobre.

En 1999, Marisela inmigró a Philadelphia en busca de un empleo para poder mantenerse mejor y mantener a su padre y a la familia que planeaba formar un día. Durante muchos años, trabajó en construcción – construía desde paredes hasta techos– y ahorró para el futuro.

Actualmente Marisela está criando a sus tres hijos –lo que en sí mismo es un trabajo de tiempo completo. No puede trabajar la misma cantidad de horas que solía hacerlo, lo que afecta los ingresos que tiene para alimentos y otros gastos. Fresh For All complementa su presupuesto en comestibles cuando necesita ayuda y también le permite retribuir a la comunidad lo que puede, cuando puede. Marisela ya lleva siete años trabajando fielmente como voluntaria y dice que tener comida en la mesa gracias a Fresh For All significa “poder reunir a mi familia”.

A veces Marisela lleva a sus hijos con ella a su trabajo de voluntariado. Cuando crezcan, Marisela espera que aprendan el valor de la retribución. Por ahora, corren y juegan con otros niños de su vecindario, y ocasionalmente se detienen para comerse con los ojos una jugosa pila de duraznos o un cesto de tomates redondos y maduros –productos que saben con certeza que más tarde se convertirán en una deliciosa y saludable comida que disfrutarán en la mesa familiar.

English Version

“Food Means Bringing Family Together for Volunteer and Client”

Proudly donning a green Philabundance t-shirt that reads “VOLUNTEER,” Marisela helps unload boxes and set up for Fresh For All, our free fresh produce distribution, every Friday in South Philadelphia. Shortly before each distribution begins, she picks up her own share of goods and sets them aside. You can’t miss Marisela’s smile, which beams from cheek to cheek as she chats and jokes with fellow volunteers and clients.

“Being able to help myself and help others with all that is given by Philabundance feels very good,” says Marisela. “Fruits and vegetables are things a family needs at home every day; the will to help others is something a community needs every day.”

Growing up with four siblings in Veracruz, Mexico, Marisela shares that her community lacked adequate support and resources which often meant there wasn’t enough food at home. While she says she was a happy child, life in Vera Cruz generally was very poor.

In 1999, Marisela immigrated to Philadelphia in search of work that would better support herself, her father and the family she planned to start herself one day. For many years after, she worked in construction – building everything from walls to roofs – and saved for the future.

Today, Marisela is raising her three children – a full-time job in itself; she can’t work the same hours she used to, which impacts how much money she has for food and other bills. Fresh For All supplements her grocery budget when she needs a helping hand and also allows her to give back what she can, when she can. This is her seventh year as a loyal volunteer, and Marisela shares that having food on the table because of Fresh For All means “being able to bring my family together.”

Sometimes Marisela brings her children with her to volunteer. As they grow, she hopes they will learn the value of giving back. For now, they run and play with other neighbors’ kids, occasionally pausing to eye up a juicy pile of peaches or bin of ripe, round tomatoes – items they can know with confidence will later be turned into a healthy, tasty meal at the family dinner table.

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